El perfume se desarrolla mejor sobre la piel, ya que el calor corporal libera las moléculas aromáticas y la fragancia es más intensa y duradera. Rociarlo sobre el cabello o la ropa puede intensificar aún más la experiencia olfativa. Sin embargo, especialmente en el caso de tejidos claros y delicados, se debe tener cuidado de probarlo primero en un lugar discreto para ver si el perfume deja residuos en el tejido.
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